GRANDES GESTAS DEL DEPORTE ESPAÑOL (I)
El post de hoy va dedicado al recuerdo de la inimitable y única Selección Española de Baloncesto de Disminuidos Psíquicos que conquistó la medalla de oro en Sydney 2000, una proeza que hasta el año pasado no se logró igualar en la categoría absoluta, y que no gozó ni de lejos de la misma repercusión mediática.
El baloncesto practicado por discapacitados intelectuales es exactamente igual que el baloncesto olímpico, con las lógicas dificultades de coordinación, concentración o comprensión de tácticas o reglas por parte de los baloncestistas con minusvalías psíquicas.
No se piensen que soy un chaquetero, más allá de aquella gloriosa medalla de oro, lo que es más importante es que el deporte crea un campo adecuado y sencillo para la auto-superación, busca establecer objetivos a alcanzar para poder superarse día a día y luego a partir de ellos proyectar otros objetivos. Aún así, su aplastante superioridad merece nuestro respeto (los españoles siempre estamos orgullosos de aplastar a nuestros rivales, por muy digno que sea el fin). Les presento los resultados:
España – Portugal: 73 - 58
España – Brasil: 94 - 58
España – Japón: 87 – 20 (tras este partido se pidió la dimisión del Emperador)
España – Polonia: 97 - 67
España – Rusia: 87 – 63
Observen como se dispara la euforia en la pista tras ganar la final, en la única foto de archivo que se conserva por toda Internet:

Desgraciadamente, un traidor, el entonces jugador (y periodista) de dicha selección Carlos Ribagorda, declaró que de los 12 jugadores, 10 no presentaban ninguna discapacidad (uno incluso jugaba en el Estudiantes). Súbitamente ,la gloria se esfumó, las mujeres les fueron esquivas y los niños no volvieron a imitar a sus ídolos, escuchando a Camela mientras encestaban...
Pero el destino es generoso, y ha castigado al libro de Carlos Ribagorda “Los Ppijos. El triunfo de la generación Agag” con la siguiente crítica:
Carlos Ribagorda y Nacho Cordero han hecho un excelente trabajo de investigación sobre el «clan Becerril» para escribir el libro del que hoy habla
todo Madrid: Los PPijos. Lo he leído de un tirón. Está bien escrito y sabiamente ordenado". Luis María Anson, "La Razón".
(Hay que recordar que, a pesar de que en el enlace de presentación de este libro afirma admirar a Michael Jackson, Carlos Ribagorda no está intelectualmente disminuido, sorprendentemente)
Fernando Arias, jugador del equipo y todo un all-star de los subnormales (que no de los disminuidos psíquicos) se defendió de las enjundias con las siguientes declaraciones (obsérvese el léxico) en las que prefiere no confirmar si se ha sometido alguna vez a un test de inteligencia ni quiso hacer público su coeficiente intelectual: «Son cuestiones privadas que no tengo por qué contestar. Simplemente digo que toda la documentación estaba en orden y que nuestras fichas eran correctas».
Un final triste, que dejó a un equipo roto, y lo que es peor, a una nación desgarrada. Desde entonces soy republicano y le pego a mi perro.
(si tenéis tiempo, editarlo y poner fotos nuestras de fiesta en las frases sobre deficiencia mental. Saludos!)
Y una última reflexión: para competir como disminuido psíquico hay que tener un Coeficiente Intelectual menor que 85. Para ir al ejército español, sólo tiene que ser mayor que 80. ¿Se imaginan a la Legión, en las próximas paraolimpiadas?
